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Aun asi, el denominador común de
la literatura al respecto es la omisión
de los rasgos sociodemográficos de
los hogares; por ende, se suele tra-
tar a la población como un grupo
indiferenciado. Aunado a ello, con
pocas excepciones, en el marco de la
discusión maltusiana sobre escasez
de tierras cultivables y crecimiento
poblacional, la investigación demo-
gráfica se ha mostrado desinteresada
por lo que hace a la explotación de
los recursos naturales. Por tal motivo,
la discusión en este documento gira
en torno a las siguientes interrogan-
tes: ¿cómo difieren los patrones de
alimentación de los hogares mexica-
nos? ¿cuál es su impacto ambiental?
¿
qué rasgos sociodemográficos de
los hogares pueden relacionarse con
la formación de dichas conductas?
El uso del suelo para
la producción de alimentos
Al final de la década de los noventa, una investi-
gadora de la Universidad de Groningen comenzó
a estudiar la huella ecológica del estilo de vida
holandés, y en particular la relación entre recursos
naturales y patrones de consumo alimenticio,
lo que la llevó a percatarse de que no todos los
componentes de la canasta alimentaria requie-
ren para su producción de la misma cuantía de
recursos naturales, particularmente superficie
agropecuaria (Gerbens-Leenes y Nonhebel, 2002).
A fin de indagar en esta relación para el caso
mexicano, esta misma metodología se aplicó,
sólo que con información nacional, con la que
se obtuvo un indicador de la tierra agropecuaria
requerida para producir 1 kilogramo de alimento,
dígase jitomate, carne de bovino y otros, expresado
en m
2
/
kg. Los resultados que surgen son:
m
2
/
kg
Granos
5.0
Vegetales
0.6
Frutas
0.6
Bovino
56.6
Puerco
11.5
Pollo
8.6
Aceites y grasas
12.8
Bebidas
4.6
Promedio
13.2
Grupo de alimentos
Lácteos
18.9
Cuadro 1.
Requerimiento promedio de superficie agropecuaria por grupo de alimento enMéxico, 2008
Fuente: estimación propia.