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Varias de las dimensiones son simi-
lares: ingreso, rezago educativo y
condiciones de la vivienda. El Cone-
val incluye, además, alimentación;
mientras tanto, Evalúa DF lo hace
con patrimonio básico y exceso
de tiempo de trabajo. En cuanto
a alimentación, ambos parten de
canastas de satisfactores; en el caso
de Evalúa DF, una canasta completa
incluye todos los bienes, servicios y
actividades a cubrir por el ingreso.
El Coneval, mientras tanto, considera
una canasta alimentaria a partir de la
cual se determina el ingreso necesario
del hogar. En ambos métodos, el rubro
alimentario está considerado en la
dimensión de ingreso; sin embargo, el
Coneval lo mide adicionalmente en la
dimensión de derechos utilizando una
escala de percepción de inseguridad
alimentaria.
Respecto del patrimonio básico, Evalúa
DF considera un paquete de bienes
durables que un hogar debe tener y lo
compara con el que efectivamente tiene.
Umbrales
Como se vio en el cuadro 1, los
umbrales del Coneval son más
bajos que los de Evalúa DF. Y cabría
señalar que los de pobreza están
definidos con criterios distintos.
Evalúa DF parte de una concep-
ción de mínimo de bienestar, mien-
tras el Coneval utiliza los derechos
reconocidos, particularmente los
constitucionales. La dimensión de
ingreso no se considera un derecho.
En algunos casos, es muy claro cómo
funcionan los umbrales vinculados
a derechos, como en el caso de la
educación, que se ajusta a la norma
imperante en la etapa formativa de
cada grupo de edad; si la norma cam-
bia, el umbral también. Para Evalúa
DF, los umbrales nunca están por
debajo de los derechos, pero pue-
den ser superiores. Por ejemplo,
en cuanto a educación, mientras
el Coneval mantiene la norma de
la secundaria completa, Evalúa DF
utiliza la preparatoria.
Otro ejemplo de diferencias son las
características de la vivienda y los
servicios a los que se tiene acceso.
En el caso del agua, el Coneval
acepta el acceso que proviene de
una toma en el terreno, mientras
Evalúa DF considera que el acceso
debe estar dentro de la vivienda.
Una de las diferencias de mayor
relevancia es la del acceso a ser-
vicios de salud. El Coneval consi-
dera no carenciada a toda persona
que esté adscrita o tenga dere-
cho a recibir servicios médicos
de alguna institución, entre las
que incluye el Seguro Popular
(
sp
)
el
imss
,
el
issste
(
de carácter
federal o estatal), y los de empre-
sas e instituciones públicas como
Petróleos Mexicanos (Pemex), el
Ejército o la Marina.
Incluir el sp con cobertura parcial
(
que no cubre todas las enfermeda-
des y extremadamente diferenciada
por entidad federativa) tiene, sin
duda, un gran impacto. Según el
Coneval, la carencia de acceso a
servicios de salud en el Distrito
Federal pasó de incluir a 31.8%
de la población en 2010, a sólo
23.4%
en 2012, lo que implicaría
un avance enorme en la calidad
y nivel de vida de los habitantes
del Distrito Federal, aunque lo
que sucedió fue la afiliación de
un gran número de personas al
sp sin que hubiera aumentado en
esa proporción la capacidad de los
servicios sanitarios.
A diferencia del Coneval, Evalúa
DF tienen como umbral la ads-
cripción y/o derecho a los servi-
cios médicos completos que ofre-
cen instituciones como el imss,
el issste, el Ejército, la Marina,
Pemex. El sp se considera como
cobertura parcial, no equivalente
a cero, pero sin cubrir tampoco,
en su totalidad, las necesidades
de salud. Esta es otra diferencia
clave entre los dos métodos: el
uso de dicotomías o logros par-
ciales. El Coneval considera un
sistema de umbrales dicotómicos
sustentado en una interpreta-
ción del enfoque de derechos
que sostiene que si no se cubre
por completo el derecho entonces
hay una carencia absoluta.