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han distanciado la transición a la sexualidad
y a la unión (Gayet y Szasz, 2014). Investi-
gaciones previas mostraron que la edad de
inicio sexual de las mujeres en México es
más tardía que en otros países de América
Latina (Gayet, Juárez y Bozon, 2013); pero
estudios más recientes parecerían indicar
cambios en la edad de inicio sexual en
nuestro país (Gutiérrez
et al
., 2012).
En la última década, tres encuestas nacio-
nales incluyeron preguntas sobre la edad
de inicio sexual y el uso de métodos de
prevención.
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Las nuevas fuentes de infor-
mación, aunque no tienen el propósito de
estudiar la sexualidad en sí misma, permi-
ten analizar cambios en el tiempo sobre la
edad y uso de métodos de prevención en el
inicio sexual. Como las tres encuestas tie-
nen representatividad nacional y es posible
identificar en ellas las mismas cohortes de
nacimiento, se pueden realizar compara-
ciones entre sí para ver la consistencia de
los resultados. Además, cada una contiene
información adicional no incluída por las
otras, con lo que resultan complementarias
para estudiar las circunstancias del inicio
sexual, como puede ser el tipo de pareja
en esa primera relación.
La edad de inicio sexual
Con la información comparada de las
tres encuestas, la tendencia en el tiempo
parecería mostrar un leve incremento
en la proporción de población que ha
tenido relaciones sexuales antes de
los 20 años, sin que haya cambiado la
proporción de quienes inician antes de
los 16 años, sean varones o muchachas.
Usando la Ensanut 2012 para comparar
la cohorte nacida entre 1963-70 con la
nacida entre 1981-90, la proporción que
tuvo relaciones sexuales antes de los 20
años aumenta 7.6 puntos porcentuales en
los varones y 10.6 puntos porcentuales
en las mujeres. Sin embargo, en el caso
de ellas y para estas mismas cohortes,
la Enadid 2009 muestra un incremento
de sólo 0.9 puntos porcentuales. La
proporción que inicia antes de los 16
años presenta altibajos entre cohorte
y cohorte comparando las distintas
encuestas, con un nivel de entre 10%
y 17% en el caso de las mujeres y de
20%
a 25% en el caso de los hombres
de las distintas cohortes, sin tendencia al
aumento. Esto significa que en los últimos
30
años ha habido pocos cambios en la
edad de inicio sexual para el conjunto del
país. Para los dos indicadores, los niveles
de los varones son más altos que los de
las mujeres, mostrando una diferencia
que podría deberse a los mandatos de
género presentes en la sociedad, que
aceleran el inicio sexual de los hombres y
retrasan el de las mujeres (Bozon, Gayet
y Barrientos, 2009).
Si dividimos a la sociedad en cuatro
estratos socioeconómicos (muy bajo,
bajo, medio y alto) a partir de un índice
construido con información de escola-
ridad, actividad económica y calidad
de la vivienda (Echarri, 2008) y utili-
zando la Ensanut 2012, el análisis para la
generación nacida entre 1981- 90 indica
que en el caso de los hombres el estrato
socioeconómico de pertenencia no es
un factor de diferenciación en la edad