Página 10 - CD6

10
torno a ellos al mostrar su participación
en actividades domésticas y de cuidado,
y la heterogeneidad de perfiles que eng-
loba el concepto “NiNi”. En su artículo
sobre patrones alimenticios y medio
ambiente, Jorge González nos ilustra
sobre la desigualdad en el consumo de
alimentos entre residentes urbanos y
rurales y según el nivel de ingreso, al
cual corresponde también un impacto
ambiental distinto dados los requeri-
mientos de recursos y tierra necesarios
para producir los alimentos asociados a
cada patrón. El autor invita, necesaria-
mente, a una reflexión hacia el futuro
sobre el impacto de lo que comemos (y
su producción) en el medio ambiente.
Finalmente, en el contexto del aumento
en el retorno de los mexicanos y del
incremento de las deportaciones a nues-
tro país desde los Estados Unidos, el
trabajo de Ietza Bojórquez y colabora-
dores aborda una de las posibles impli-
caciones del retorno: la salud mental.
El texto muestra la situación de riesgo
y vulnerabilidad de un grupo selecto
de retornados; en concreto, de aquéllos
que se quedan en Tijuana y viven en
situación de calle. Los resultados del
análisis apuntan a que en la reinte-
gración de la población migrante que
regresa de Estados Unidos después de
periodos más o menos largos de ausen-
cia, se requiere considerar no sólo las
dimensiones materiales —tales como
las necesidades de vivienda y empleo—
sino otros aspectos de igual importancia
como es la salud mental.
Después de 40 años del cam-
bio ocurrido en la política de
población —esto es, de la lógica
de “Gobernar es poblar” a “La
familia pequeña vive mejor”—,
el artículo de Gerardo Leyva exa-
mina si efectivamente la reduc-
ción de la fecundidad y el vivir
en familias de menor tamaño se
vincula con una mayor felicidad
o bienestar. Los resultados de
su investigación apuntan a que,
en múltiples dimensiones, las
familias constituidas por entre
dos y seis integrantes reportan
mayor bienestar. Pero señala
también que más vale acompa-
ñado que solo —como indica el
menor bienestar reportado en
familias de un solo integrante—.
El resultado es revelador en el
contexto del envejecimiento y
del incremento en el número de
hogares unipersonales de adultos
mayores (principalmente muje-
res) en el país.
En cuanto al tercero de los
fenómenos demográficos, la
migración, sabemos que ella
explica en gran medida el cam-
bio en los últimos 50 años, de
un México rural a uno urbano.
Pascal Sebille capta este proceso
refiriéndose a los cambios en la
movilidad entre generaciones;
entre tales cambios señala que
las generaciones urbanas más
jóvenes migran menos que sus
abuelos, aunque, como el mismo
autor indica, las historias migrato-
rias de los mexicanos siguen siendo
heterogéneas en cuanto a su ocu-
rrencia, lugares de destino y edades
a las que ocurre.
Presentes también en este número
están tres artículos que dialogan
sobre la pobreza y su medición,
reflejando que la discusión sobre
las formas de medir la pobreza sigue
vigente, ya sea en relación con la
calidad de la información y la forma
como se tratan los datos faltantes —
es el caso del artículo de Raymundo
Campos—, o por la diferencia
en los resultados derivados de
la consideración de diferentes
dimensiones, umbrales y formas
de integración de los indicadores
de pobreza —el caso del artículo
de Miguel Calderón—. Del grupo
de artículos citados, el de Alejandra
Trejo muestra las tendencias recientes
en el Índice de la Tendencia Laboral
de la Pobreza (
itlp
),
las cuales
invitan a un análisis más refinado
de las diferencias estatales y de la
vinculación entre pobreza y otras
dimensiones, entre ellas la dinámica
del mercado de trabajo.
Como en números anteriores, se
incluyen artículos sobre diversos
temas de coyuntura. El trabajo de
Carla Pederzini y Estela Rivero alude
al uso del tiempo de los “NiNis” y
cuestiona el prejuicio negativo en